Volver y Shallow: Las cosas que de verdad valen la pena no están en la superficie.

Volver a lo importante

He vuelto. ¿Me perdonaréis la ausencia si os digo que os echado de menos?

Sí, un mes es mucho, o poco. Depende, ya sabéis que el tiempo es relativo. A mí se me ha pasado volando.

Pero no me entretengo: hoy vengo a contaros que ando a vueltas con la palabra volver.

Volver a Chile. Volver de vacaciones. Volver a escribir. Volver a reír. Volver a luchar.

Y es que ahora mismo me siento como una hoja en un torrente, dando vueltas sin saber muy bien para qué lado voy, si llegaré al mar justo para ver el atardecer o encallaré en una orilla y seré solo hojarasca.

Será el jetlag.

O que me hago vieja para pasarme 23 horas viajando por el mundo.

O será que este mes me he tomado un tiempo para volver a pensar sobre lo que de verdad vale la pena.

Shallow, de Lady Gaga y Bradley Cooper: Vi esta película en el avión y ando un poco pillada con la canción, en especial con algunas estrofas. Y ahora veréis por qué.

Volver a volver.

Para los que estáis en el hemisferio Norte os suena raro, pero aquí estamos empezando el curso, el verano está a punto de acabar, como atestiguan las hojas rojas de la planta monstruo.

Volver a la planta monstruo
La planta monstruo colonizando el techo

Un año más he pasado mis vacaciones de verano en invierno.

Durante un tiempo, vuelvo a vivir en mi ciudad, Valencia. Vuelvo a pasear por sus rincones, que añoro 330 días al año, hasta que llego allí y entonces me encuentro imaginando otros paisajes, otros lugares que no me conozca al dedillo.

He vuelto tantas veces que, sinceramente, ya no sé para que lado del camino vuelvo. ¿Vuelvo cuando llego a mi ciudad de siempre, la que me vio nacer? ¿O vuelvo cuando suelto la maleta y me repantigo en mi sofá, con mis cosas? ¿Vuelvo cuando abrazo a mis amigos de siempre, o vuelvo cuando respondo a los mensajes de mis nuevos amigos de “¿quedamos este fin de semana?“?

In all the good times
I find myself longing for change
And in the bad times I fear myself


En los buenos momentos
Me sorprendo añorando un cambio
Y en los malos momentos
Me doy miedo a mí misma

“Shallow”

Un dios maldijo las vacaciones del emigrante. Tenemos lo que añoramos pero nos perdemos otras cosas. No me puedo quejar, sin embargo, que en septiembre cumplí mi sueño de conocer Buenos Aires. Cuidado con lo que deseas, no vaya a ser que se cumpla.

Volver de vacaciones

Volver de vacaciones significa encajar en esa cómoda rutina que es la tuya.

Sí, he dicho cómoda. Vuelves a tu sofá y a tu cama. Y aunque eches de menos esas vistas soñadas y otros aires, encuentras a viejos amigos, a los compañeros (los buenos, no los de los puñales) que te preguntan qué tal te ha ido.

Vuelves a que tu hija vuelva al colegio, y sinceramente, no sé los vuestros pero mi hija se asalvaja en sus veranos invernales, en los que los abuelos, como no cabe otra, le consienten, y yo le consiento, y no le riño, porque no me apetece, porque estoy de vacaciones.

Bendita escuela

Aunque echaré de menos dormir la siesta con ella pegada, y tendré que dejar ese lujo para los fines de semana. Y muchas veces rehusaré voluntariamente a ese placer, me deslizaré de su lado cuando su respiración sea profunda, porque las teclas me llamarán, y no, no tengo otro momento.

Teclear y teclear, como ahora. Lo que me lleva a.

Volver a escribir…

…de manera habitual. Gracias. Lo necesito.

A ver, es una exageración: no me muero si no escribo, no pasa nada. Absolutamente nada.

Y quizás ese sea el problema, que no hay nada que se me mueva en el corazón. Nada que me hormiguee.

Una historia golpeando con fuerza en mi cabeza luchando por salir.

Como la que tengo entre manos. ¡Ains! Me gustaría contaros tantas cosas, pero es demasiado pronto para presentaros a los hermanos Esparza.

Ups, se me ha escapado 😉

Volver a empezar

Me he encontrado con muchas cosas en vacaciones, siempre que voy hay nuevos comienzos y viejos finales.

He visto a gente volviendo a empezar, trabajos nuevos, vidas nuevas, esperanza en las pupilas, ilusiones. Gente que ha encontrado apoyo donde no lo esperaba. Gente que se ha deshecho del peso que le colgaba de la comisura de la boca. Y ahora ya pueden sonreír.

Con ganas y buenas vibraciones.

Volver a empezar.

Volver a querer.

Volver a desear.

Volver a reír.

Volver a cambiarse de compañía de teléfono. Solo por el placer de poder.

Porque no hay nada como hacer las cosas porque sí, porque uno puede elegir.

Y en elegir está la esencia de la libertad.

Volver a lo profundo, olvidarse de lo superficial

Tell me something boy
Aren’t you tired trying to fill that void?
Or do you need more?
Ain’t it hard keeping it so hardcore?
We’re far from the shallow now


Dime algo chico,
¿no estás cansado de intentar llenar ese vacío?
¿o necesitas más?
¿no es difícil tanta intensidad?
Estamos lejos de la superficie/de lo superficial ahora
.

Shallow

¡Ah! Esta estrofa.

Le he dado muchas vueltas a esto durante todo el mes. Cómo seguir aquí, en esta ventana abierta. Cómo hacer presentaciones (que las hice), relacionarme con otros escritores (que también) y conjugar eso con pasar tiempo con los míos.

Y supongo que la respuesta es exactamente esa: olvidarse de lo superficial, dejar de intentar llenar los vacíos a costa de lo que sea, y solo dejar que fluya. Hacer y decir lo que uno siente, de verdad.

Volver a luchar

¿Y toda esta intensidad a qué viene? No os preocupéis, la semana que viene ya os pongo un post de esos de risas.

Pero esta semana quería escribirte a ti. La verdad que la mayor parte de este post es por ti. Y tú sabes quién eres así que no te voy a decir más.

Tras nuestra conversación aquel día, lo primero que hice fue pensar en ti, en cómo estarías. En cómo habíamos hablado, y lo fuerte que me pareciste.

Y también pensé que quizás por dentro estabas a pedacitos.

Pero había un motivo, pequeño, pero no tanto, que necesitaba verte entera.

Una de esas putadas de hacerte mayor es que ya no puedes romperte como querrías, por fuera, a gritos y lágrimas. No puedes llorar siempre que pierdas la partida.

Tienes que inspirar hondo, tragar la producción de saliva que de repente se duplica en tu garganta y decirte que tú puedes con todo. Que no pasa nada. Que se va a arreglar.

Y otra vez tragas saliva.

Porque existen los “y sis”

Y ese “y si” de tu cabeza es un martillo que resquebraja el cráneo, la voluntad, la esperanza.

Así que toca volver a luchar.

Y nada de lo que yo diga cambia eso. Pero me hizo pensar ¿sabes?. Me hizo pensar en qué haría yo, y en todas las tonterías y el tiempo y las redes y el ahora no puedo y el da igual ya te veo mañana y en los refunfuñes contra unos calcetines en el suelo y en el no importa saldremos otro día y en el habrá más días y en el ya iré a verte y en el al año que viene y en el otro mes será y en el la próxima vez que venga.

Sobre todo me hizo pensar en mi pequeño motivo. En todo lo que me queda por darle. Y en tu pequeño motivo, y en todo lo que te queda por darle.

Y quizás esto te está sentando como el culo, o no, no lo sé. Pero te lo tenía que decir.

Porque he vuelto a pensar en lo importante. Y quizás la respuesta está en dejarse fluir.

No supe encontrar palabras. Búscalas tú hoy, están escondidas entre todas estas líneas. Te las mando todas, envueltas en un abrazo enorme.

Y a los demás, si es que habéis llegado hasta aquí, me alegro de haber vuelto.

 Por favor, dejaros de tonterías y volver a pensar en lo importante.

6 commentarios

  1. Carmen
    13 marzo, 2019

    Volver o, simplemente, llegar
    Buena entrada
    Besos

    Responder
    1. Cristina Bou
      13 marzo, 2019

      Muchas gracias Carmen por visitar mi casa, espero que te haya gustado. Sí, llegar. Me parece una buena definición.

      Responder
  2. M.C.
    11 marzo, 2019

    Y nosotros nos alegramos de que estés de nuevo por aquí 🙂 ¡Bienvenida!

    Responder
    1. Cristina Bou
      11 marzo, 2019

      ¡Gracias por estar ahí! Yo pensaba que me habría quedado más sola que la una

      Responder
      1. Manuel
        11 marzo, 2019

        Sola!!!! Estes donde estes a 5 o 5000km, yo diempre estaré para lo que necesites.

        Responder
        1. Cristina Bou
          12 marzo, 2019

          Lo sé, lo sé, lo sé. Siempre estás cerca

          Responder

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