¿Estresada o en crisis? Toma perspectiva en tres pasos y una cerveza.

Toma perspectiva

“Parece que andas un poco estresada”, me dijo una amiga el otro día… Pues sí, ando estresada, ¿tú no? Teletrabajo con niños, cuarentenas, ¿te suena? , bueno pues yo veo tu pandemia y subo 11000km de distancia con mi familia, fin de curso de diplomado de escritura y ah, sí, lanzamiento de nueva novela.

Tendemos a sumergirnos en nuestros propios pensamientos y retroalimentar nuestros agobios, cuando, a veces, si tomamos perspectiva, nos damos cuenta de todo lo bueno que tenemos (o de que podría ser peor). ASí que os traigo tres pasitos de nada y una cerveza para tomar perspectiva sobre la situación, por estresados que andéis.

Inciso publicitario: ¡Nueva novela a la venta El segundo de antes!

Mirad, con lo apretada que voy de tiempo no me ha dado ni tiempo a sacar un post especial por el lanzamiento de El Segundo de Antes, aunque algo os conté en Novelas que mezclan géneros o el megamix de los nuevos géneros literarios. No os preocupéis que la cuña publicitaria va a ser corta.

De entrada, la sinopsis:

“El segundo de antes” es una historia sobre venganza, decisiones y supervivencia, donde dos generaciones de la misma familia entrelazan sus destinos para enseñarnos que, en cuestión de un segundo que pasa desapercibido, un segundo del que no somos conscientes, nuestra vida puede cambiar. Para siempre.

Max lleva una vida tranquila en Valencia. Trabaja en la tienda de bicicletas familiar, tiene a su novia y a sus amigos. Todo esto cambiará una tarde lluviosa en la que sufre un terrible accidente. Max intentará dejar atrás este suceso y recomponer su vida en Bejís, el pueblo de sus abuelos, pero el lugar no resultará tan pacífico como pareciera. Un misterioso cuchillo con la inscripción “Donde las dan las toman” le hará preguntarse: ¿Qué es lo que le pudo ocurrir a su abuelo, Maximiliano Durán, en 1957?

Y ahora os dejo una fotillo con opinión. ¡Lo tenéis ya en Amazon por 14,99 Euros en esta edición tan bonita!

Pero volvamos a los pasos para tomar perspectiva…

Dejadme que ponga música de un montón de mujeres que están hasta las narices y nos lo cantan.

Primer paso para tomar perspectiva: Quéjate.

Entiendo que siempre hay gente que lo tiene peor, y de ahí la idea de tomar perspectiva sobre lo que de verdad nos está pasando. Pero eso no quiere decir que no podamos quejarnos. Tampoco pasa nada por tener una(s) semanas más estresadas y no ser la alegría de la huerta. No soy de las que piensan que siempre hay que sonreír y aunque me encanta la canción de los Monty Pyton, a veces no es tan fácil mirar el lado brillante.

 Así que suéltalo, quéjate en voz alta, en el zoom a una amiga (aunque recuerda que posiblemente ella esté igual) o vomítalo en los cuadernos como yo. Dónde y con quién te de la gana. Pero sácalo fuera. Tienes derecho a decir estoy harto.

Segundo paso para tomar perspectiva: PARA

Tomar perspectiva

Como en la señal, es normal que estos días sientas que no puedes hacer nada, y que a la vez todo es urgente. Un ritmo vertiginoso. Yo corro para todos lados dentro de mi casa. Tengo cinco minutos y os juro que pienso: ¿cómo los aprovecho? . Y la lista es inmediata e interminable: ¿pongo una lavadora, mando un mail que sé que me esperan, intento apuntar una idea para escribir, publico algo de la nueva novela en el Instagram,  me corto las uñas que ya es el tercer par de calcetines con agujeros?

Para, paro, paremos. No te tortures sin pasan esos cinco minutos sin hacer nada. No se va acabar el mundo. Estos días la mente está en constante alerta, recibiendo información de todos lados, ruidos, agobios. Necesitas parar , activar el silencio.

Os voy a contar una cosa: el otro día, uno de los días que de verdad me sentía al borde de un ataque, le dije a mi hija, creo que por primera vez en mi vida: Escucha Aitana, mamá necesita cinco minutos de estar en silencio, y luego vendré a jugar.

Su primer impulso fue quejarse como hija intensa que es, que no le gusta estar sola nunca, pero después me dijo: está bien. Y me dejó esos cinco (escasos) minutos.

Me vinieron como gloria, cinco minutos cara a un rayo de sol furtivo que entraba por una ventana. Sin escuchar nada. Y luego me sentí mucho mejor. Debe ser eso lo que la gente le ve a meditar. Lo tengo que probar un año de estos.

Así que cuando notes el tambor aporrear el pecho, PARA, aunque te tengas que encerrar en el baño. (Cosa que también he hecho)

Tercer paso para la toma de perspectiva: piensa qué está pasando de verdad.

Lo primero que he hecho es seros sincera: esta situación me supera a veces. Así que no voy de gurú ni nada por el estilo. Me vence como a todos el decaimiento y la desesperanza con la cuarentena, con no saber cuándo va a acabar esto. Cuando podré ir a abrazar a mi familia.

Esta semana ha sido una de esas. Pero una conversación con un amigo me hizo tomar perspectiva.

¿Qué es lo que de verdad me agobia? Fácil: la dificultad de compatibilizar trabajo, niños en casa y escritura, con el añadido del agobio de la situación pandémica que aquí en Chile lleva desde el 15 de marzo.

Es importante saber lo que de verdad te agobia: ¿es la situación económica? ¿Es el hecho de estar encerrado y no ver a tus amigos o familia? Creo que es importante saber exactamente cual es el motivo. En mi caso, una vez más, la falta de tiempo.

Entonces, inmediatamente, te vas a dar cuenta de lo que sí tienes. En mi caso son muchas las cosas positivas. Es decir, si tomo perspectiva, en esta situación de cuarentena, salgo bien parada, sobre todo a nivel estabilidad laboral y, no nos engañemos, eso da toda la tranquilidad.

Así que… ¿Mejor no me quejo? No, mejor tómate la cerveza.

Cañas en los bares

Cada uno debe vivir su realidad, así que si esta situación te agobia como a mí, no tienes por qué callarlo. No es que seas una drama queen, es que todos necesitamos tiempo para nosotros.

A mí me hace falta escribir. Quizás a ti te haga falta ir a la oficina para ver a gente, salir a hacer deporte, o ver la televisión.

Para, toma aire y analiza las causas de cómo te sientes. Y luego ponlas en perspectiva. Puedes seguir quejándote, pero con otro talante. Como por ejemplo, con una cerveza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Centro de preferencias de privacidad