Tengo la productividad en cuarentena

Comportamientos tóxicos y productividad en cuarentena

Hartita estoy de escuchar: tenemos más tiempo que nunca. ¿Perdón? Esto es, simplemente, mentira. El tiempo, señores, es el mismo: veinticuatro horas por día. Lo que tenemos es tiempo de “permanecer” en casa. Así que, si eres de esa parte de la población al que no le dan las horas para trabajar, atender a los niños, hacer yoga y un curso de pintura al óleo, no te fustigues. Ni eres el único ni te estás organizando mal.

Playlist que te gustará si naciste en los 80, El Segundo de Antes, mi nueva novela, que deslizo aquí como que no quiere la cosa que pronto va a salir a la venta.

Si eres de los que sí tienen más tiempo, a tu pesar.

Si tu empresa ha hecho un ERTE de los que se han puesto de moda cual Zoom, quizás este post te pille en casa sin trabajar. Me imagino que tus preocupaciones serán muchas, pero ninguna de la índole temporal. Si además tienes hijos corriendo por la casa claramente no te aburres.

En este caso, quitando las preocupaciones por la salud o la incertidumbre de qué va a pasar, quizás no estés tan mal. Puede que por fin te hayas concedido tiempo para practicar esa afición para la que nunca tenía tiempo porque tenías otras obligaciones, como irte de cañas.

O puede que seas de esa parte de la población que se ha puesto a hacer ejercicio como si fuera Sara Connor.

¿Dónde está el virus ese?

En cualquier caso, para ti no va mucho este post. Salvo quizás la parte del tiempo personal y cómo hablar con esa gente a la que llamas familia. Tienes mi permiso para leer otra cosa que no tenga nada que ver, o echarle un vistazo a mi novela (ejem).

Si eres de los que teletrabajan.

Aquí existen varias modalidades y estados de ánimo, dependiendo de cómo se lo haya tomado/podido tomar tu empresa y de si trabajabas desde casa antes. 

En nuestro caso, el Ingeniero tiene un trabajo digamos, flexible. Por mi parte, yo estoy bastante acostumbrada a teletrabajar, tanto en el modo persona normal como en el de escritora.

Pero es que esto NO es lo normal. Esto NO es teletrabajo. Porque, si tienes hijos, tienes que hacerlo mientras tus niños necesitan atención, actividades, amor, y algo parecido a una rutina para que esto no acabe siendo el Sr. De las Moscas versión Aitana.

Tenemos un pequeño añadido en el hemisferio sur, que os recuerdo a los que andáis por otros continentes: aquí el curso empieza en marzo. Lo que, traducido, quiere decir que aquí mi pequeña salvaje llevaba de vacaciones desde la primera semana de diciembre, volvió 10 días (si llega) al colegio, y de nuevo a casa.  No os hace falta que os explique el nivel de despelote.

Un angelito

Para aquellos que teletrabajan por primera vez: repito, esto no es lo normal.  Pero es lo que nos ha tocado vivir. Solo nos queda adaptarnos.

Cómo nosotros nos organizamos para ser medianamente productivos en cuarentena.

Yo no pretendo aleccionar a nadie, y menos en estos momentos. Tengo amigos en teletrabajo cuyas empresas no han bajado nada el ritmo, incluso les exigen más por el miedo a que no estén haciendo nada. Creo que merece la pena pararnos en este punto y mandar un mensaje:

Sres. Empresarios, estamos ante una pandemia mundial, con la gente encerrada en sus casas, a menudo con niños saltando en sus piernas. ¿Ustedes creen que así la gente puede llegar a los mismos objetivos que en un día habitual, o estar conectados a una videoconferencia de 8 a 6, no vaya a ser que hagan el vago?

¿Por qué existe ese miedo al teletrabajo, a dejar libertad de horarios?

¿Ustedes se creen que la gente no quiere conservar sus puestos, más con la que va a caer? En cierta medida, es como el modelo de escuela: llevamos usando el mismo desde  finales del XIX. Alumnos sentados en filas, ordenados, obedientes, profesor disciplinario de pie. ¿Es esto porque es el mejor modelo, o porque es cómodo para los que enseñan?

La disposición clásica del aula correspondía a la necesidad de crear obreros obedientes para las fábricas. Creo que hemos superado esa etapa.  ¿Qué problema hay en que alguien prefiera trabajar de noche, o de madrugada, siempre que el trabajo salga? Me diréis que existen muchas excepciones en las que este tipo de horario no aplica. Cierto. Pero ¿ hay algo más excepcional que  la cuarentena, y pandemia mundial?

Ojalá pudiera dar algún consejo sobre cómo enfrentarte a la cuarentena si tienes este tipo de empresa. Lo único que se me ocurre: ¿has probado a decirlo, a explicar lo que es trabajar con hijos? Por ejemplo, una videoconferencia con tu hijo disfrazándote con papelitos. No soy inocente, sé que esto no servirá para muchos. Lo siento. Solo os queda respirar y pensar que también pasará

Teletrabajo flexible en cuarentena

Por mi parte, tengo la suerte que, desde hace mucho tiempo, trabajo en sitios donde no importa tanto el horario como que las tareas salieran. Esto tiene dos caras, por supuesto (gente que se ve en la potestad de mandarte whatsapp de trabajo no importa la hora o el día).

Pero a mí me funciona, poder adaptar mis horas no solo a mi momento de productividad, sino también a las necesidades de mi hija, incluso cuando la vida no era una película de Netflix.

Aquí va un pequeño consejo para los nuevos del teletrabajo: sé flexible, pero marca un final.

Si vas a trabajar 8 horas al día, hazlo, y luego cierra el ordenador. No lo abras el fin de semana. Desconecta, porque de lo contrario, esto no tiene fin. El trabajo nunca se acaba. A la gente que no tiene una loca bajita reclamándole para jugar a los Pin y Pon os puede pasar más. Solo un mail más… ¡No! No lo hagas, date tu tiempo. Horario flexible no quiere decir horario eterno.

cristina bou esperando
Sí, sí, ahora termino

Bajar vuestra productividad en teletrabajo en cuarentena

Tengo amigos, y especialmente muchas amigas, que se sienten desbordadas. Ahora no solo tienen que llevar su trabajo, sino también la carga en sus casas (que alguien me explique si viven dos personas adultas en el mismo lugar porque solo limpia una), e incluso la de los niños.

¿Qué ocurre cuando los dos padres trabajan desde casa en el mismo horario?  Para mí lo mejor es designar bloques en los que no se te puede molestar. Habitualmente, el Ingeniero trabaja por la mañana y yo por la tarde.

Os veo ya levantar la ceja y decir: si claro tú que puedes. A vosotros, escépticos, dos cositas:

  • Entre semana me levanto todos los días entre las 5:30 y 6:00 de la mañana, para poder sacar tiempo para escribir, que es parte de mi trabajo y de mi hobby. El que algo quiere, algo le cuesta.
  • Por las tardes, doy el cien por ciento. Así es como logro concentrarme a pesar de ser una mente dispersa.

“Ya pero es que en mi empresa…” ¿Y te has parado a preguntarlo? ¿Has llamado explicándolo? Si es así, lo siento. Cabrones hay en todas partes. Pero, en circunstancias excepcionales, la gente actúa, a veces, de manera distinta.

Presenta un plan de trabajo: voy a trabajar de tal a tal hora porque me acomoda para el cuidado de mis hijos, voy a enviar un reporte tal día con mis actividades (hay muchos jefes que les sigue poniendo lo de los reportes) , etc.. Dame una oportunidad y te demuestro que funciona.

Imaginemos que te dicen que no. ¿Qué has perdido por intentarlo?

Ahora imagina que te dicen sí.

Y aún así, no rindo.

Tengo un amigo, al que cariñosamente voy a llamar el Teclas, por diversas razones que ya os contaré, que me dijo el otro día “mi productividad ha bajado al 20%”. Sí, es de la rama de ciencias. 

Continuaba escusándose: “Estoy trabajando (en casa), pero cuando escucho a mi mujer y a mi hijo riéndose, solo quiero bajar y estar con ellos”.

¿Hay algo más humano que querer estar con los tuyos en unos momentos difíciles? ¿Escuchar la risa de tu monstruito y querer ir a jugar con él?

Lo que le dije, y os digo a todos aquellos que os sentís mal por no poder estar dando todo en el trabajo: perdónate a ti mismo. Sé indulgente.

No te tortures. Sí,  es cierto, no estás trabajando igual. Un detallito: los demás tampoco.

Olvídate de querer llegar a todo. No sé qué pensarán en tu empresa, pero es imposible que en estar circunstancias el ritmo no cambie.

Y ¿sabes qué? Quizás sea para bien. Quizás esto nos sirva para frenar el ritmo, para valorar aquello que tenemos, que damos por sentado y es tan importante. Y a relativizar el trabajo, la presión, el estrés.

Deja los platos sin fregar, el trabajo pendiente, y juega, juega, juega. Habla con tus hijos adolescentes, a esos que nunca veías. Pregúntales por su vida, quizá te sorprenda (para bien) lo que tienen que contarte. Ahora, si quieres que compartan algo, empieza por ti.

Te propongo que cuentes, a esa gente que vive en tu casa y que llamas familia:

  • Una vez que te equivocaste y la cagaste hasta el fondo. De esas que duelen y te arrepientes.
  • Una vez que te enamoraste.
  • Una vez que hiciste el Ridículo. Así, con mayúsculas.
  • Uno de tus sueños.
  • Lo que te gustaba hacer y a lo que nunca dedicas tiempo.
  • Un recuerdo de tus padres y otro de tus abuelos.

Adaptable a edades, pero no tengas miedo, siempre funciona.

Y como sé que tenéis muchas ganas de contar cosas, por eso de la privación de contacto social, os animo a que me digáis por aquí como os organizáis, o no. Así sacamos ideas todos.

3 comentarios

  1. […] como os decía, nadie se encierra más de un mes con sus hijos, con su pareja, o solo, sin que se le reordenen algunas […]

    Responder
  2. María
    8 abril, 2020

    Madreee, pues yo me organizo como puedo también X’-D En cuanto se levanta el pequeñuelo reclama atención así que… La semana pasada pude levantarme algunos días a las 6 pero no sé qué ha pasado este fin de semana que se nos ha trastocado todo y me levanto a las mil. En fin, cuestión de volver a intentarlo porque, de verdad, que ese consejo que das funciona muy bien. Levantarte antes que nadie, hacerte un té o un café y ponerte a ello enseguida. Y luego también confieso que, cuando necesitamos que el niño esté jugando solo, le dejamos que haga una partida a la Play (mano de santo). Pero sí, tienes razón, es una situación extraña, cada cuál lo hace lo mejor que puede y no se nos puede pedir más.

    Responder
    1. Cristina Bou
      9 abril, 2020

      Todo se resume a lo que dices: hacemos lo que podemos. Lo que pasa es que si sigo adelantando el despertador al final ya ni me acuesto jajjajaj

      Un abrazo y gracias por comentar

      Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *