Organiza tus vacaciones en 3 pasos y evita el síndrome de “No he hecho nada”

¿Eres de los que salen por la puerta del trabajo el último día gritando “Anarquía” y desinstalando el despertador del móvil? ¿El primer día de vuelta tienes la impresión de no haber hecho nada en tus vacaciones? Si has dicho que sí al menos a una de las dos, sigue leyendo, que en tres pasitos de nada lo arreglamos.

Antes por supuesto, banda sonora con canciones que marcaron alguno de mis veranos. Prometo ir actualizándola, y son bienvenidas las sugerencias en comentarios. Salvo si me vas a decir que ponga Aserejé, o algo de reggeaton, o Georgie Dann. Bueno Georgie Dann igual me lo pienso.

Mi favorita es “Tour de Francia” de Vetusta Morla, una canción que habla de las largas tardes de siesta y carreras de bicicletas.

Vacaciones y organización: Eternos Antagonistas.

Parece que las palabras “organizar” y “vacaciones” no debieran ser pronunciadas nunca en la misma frase. ¿No?

Son como Darth Vader y Yoda; son Sherlock Holmes y Moriarty; son Oliver Atom y Mark Lenders.

 

Mark Lenders
¿Soy la única a la que este personaje le parecía super sexy?

 

Es decir, estas dos palabras parecen antagonistas. Me diréis: “Efectivamente.  Las vacaciones son para saltarnos las normas, comer ese helado, olvidar el reloj.. ¡Anarquíaaa!

¿No?

A medias.

¿Ya se me han pasado las vacaciones?

Un parpadeo, y, de pronto, estás de nuevo sentado delante del mismo ordenador, mirando el cogote del mismo compañero.

¿Qué ha pasado con mis vacaciones? ¿Qué es lo que he hecho en ellas? ¿Cómo he malgastado tanto tiempo?”

¿Te ha pasado? Organizar un poco tu tiempo en vacaciones te va a ayudar a disfrutarlas más. No se trata de planificarlo todo. No se trata de seguir con la rutina. Se trata de aprovechar el tiempo, para evitar la sensación de “no he hecho nada”, que por otra parte es de lo más común. Pero para eso necesitas un poquito de organización.

Travieso
No te va a doler ni un poquito

 

Lo primero que hay que tener en cuenta es que:

 

El tiempo en vacaciones es diferente.

 

Ya os hablé de la relatividad del tiempo, en este post tan chuli con canción de ABBA incluida.

En verano el tiempo, para los adultos (los niños son otra historia, que debe ser contada en otra ocasión), se acorta. Pasa más rápido. Un día te levantas y estás de vacaciones y al siguiente estás de vuelta.

 

por queee
¿Por quéeeeee?

 

 

Porque tenemos tantas expectativas puestas en vacaciones que a veces no sabemos cómo gestionarlas. Llenamos nuestra cabeza de planes o de ilusiones que luego por tiempo o por las circunstancias de cada uno no se pueden cumplir. De cómo gestionar esto hablamos la semana pasada, te dejo el enlace aquí para que hagas un repasillo al manejo de la frustración.

 

Condición imprescindible para disfrutar las vacaciones: TENER UNAS EXPECTATIVAS DE GASTO DE TIEMPO RAZONABLES.

 

Créeme, sé de lo que hablo. Vivo a 11000 km de mi Valencia natal, así que cada vez que voy a mi casa me salen tantos planes y quiero hacer tantas cosas que necesitaría 48 horas por día. Aquellos que sois emigrantes me entendéis a la perfección.

 

PRIMER PASO. ANTES DE VACACIONES: Haz una lista con prioridades, con las cosas que sí o sí QUIERES hacer.

Ojo, fíjate que he escrito “QUIERES”. He aquí la diferencia con el resto del año. No apuntes “limpiar la casa” a no ser que eso seas el primo de Don Limpio o pretendas hacer como el anuncio de Pronto, cosa que debe ser la leche de divertido.

¿Quién no ha querido hacer esto?

 

Recuerda que siempre que enumeres objetivos (y eso es lo que estás haciendo) deben estar escritos en infinitivo y, sobre todo, ser específicos, para que luego puedan ser medidos. Es decir, para saber si los has cumplido o no.

Los míos:

  • Ir a la playa mínimo cinco veces.
  • Leer más de dos libros de ficción.
  • Cenar con mis amigas.
  • Pasar unos días con mis padres al chalet, y abrazar a mi pino.
Mi pino
Este es mi pino, podéis leer la historia en Instagram

Que sepáis que me quedan diez días más menos, y ya los he cumplido todos. En mi lista hay más cosas que hacer, pero están en un segundo nivel. Si las cumplo, será genial. Si no, bueno, a la próxima.

 

¿Ya tienes tu lista? Venga, escribe que te espero.  ¿Ya? Y ahora, ordénala, subraya las prioridades (con cuatro cosas es suficiente) y las otras márcalas como un segundo nivel.

¿Ves? Ya tienes tu plan de vacaciones. Y ahora.

Cumple. No te hagas trampas a ti mismo. No abandones lo que QUIERES hacer por cosas tipo “es que la prima del tío de mi abuelo quiere que vaya a verle”. ¿Te apetece? Ve. ¿No te apetece? No vayas. NO VAYAS.

Estas vacaciones vas a cumplir tu plan. Vas a mirar por ti. Por tu bienestar. Tu descanso. Tu desconexión. Necesitas resetear, para poder volver a la carga. No te dejes chantajear por obligaciones que no existen.

SEGUNDO PASO. DURANTE LAS VACACIONES: ANOTA LO QUE HACES

 

Tanto da si eres de los míos y usas tres aplicaciones para organizarte (notas, calendario y Evernote) o de los que solo usas el móvil para llamar.

¿El móvil para llamar? Rarito.

 

Abre el calendario. Cuando te despiertes, todos los días, apunta lo que hiciste el día anterior. No hace falta escribir un diario, basta con apuntar: café con amigo, playa, piscina, atardecer en terracita… Apunta lo que te ha llenado de cada día, aquello que te haya hecho sonreír.

Leer en el balcón
Leer en el balcón con mis sandalias favoritas puestas

 

Ya está, ¿ves como no era para tanto lo de organizarse en vacaciones?

¿Y esto para qué sirve?  Para el paso tres.

 

TERCER PASO. DESPUÉS DE VACACIONES: RECUERDA.

Todo llega; el último día de vacaciones también. Es así, la vida es dura. Tienes que volver a la oficina, o al crudo invierno, como una servidora. Atrás quedan los días de playita, mojitos, siestas, castillos de arena, y repeticiones de Verano Azul (¿Qué está pensando Netflix que no hace una nueva versión?)

Entonces, cuando las lágrimas estén a punto de resbalar tu bronceada mejilla, y tus ojos soñadores miren al infinito pensando qué has hecho con tus vacaciones, cómo has malgastado tanto el tiempo, saca tu lista de prioridades.

Mira todo lo que querías hacer, marca lo que hiciste, recuerda, revive esas experiencias.

Ahora. Saca tu calendario.

Mira todo lo que has hecho. A quién has visto. Los momentos. Las sensaciones.

Seguro que te sorprendes con la cantidad de cosas que has hecho (y si has seguido mi consejo, todas las que verdaderamente querías hacer), y todas las experiencias que has vivido. Verás que, esta vez, sí, has sabido disfrutar de tus vacaciones. 

 

¿Te he dicho que soy muy cotilla? Anda, cuéntame cuáles son tus prioridades para este verano.

 

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