Escribiendo la memoria de Curicó

Escribiendo la memoria de Curicó

El pasado 3 de mayo mis queridos compañeros y yo presentamos el libro «Escribiendo la memoria de Curicó» en la Biblioteca Oscar Ramirez Merino, en el Cerro de Curicó.

Este libro recopila algunos de los relatos de los 11 asistentes al taller homónimo que tuve el placer de impartir durante el 2021 gracias al Fondo del libro y fomento de la lectura del Ministerio de Cultura de Chile.

Fue una velada preciosa, muy emotiva para mí y los asistentes, con estrellas invitadas famosas como en los programas de la tele: Don David Quiroz, fotógrafo excelso de Curicó, y el dúo de Folclore Rosa Colorada.

Cómo empezó la idea de Escribiendo la memoria de Curicó

Quisiera, antes que nada, contar cómo surgió la idea de este taller literario. Estábamos en pleno año 2020, un año desastroso, difícil y áspero como no se vivía a nivel mundial desde hacía mucho. En la comuna de Curicó se sucedían las largas cuarentenas (os recuerdo que aquí estuvimos un año sin colegios), y solo nos quedaba mirar a través del cristal preguntándonos cuándo se volvería a lo que entonces llamábamos normalidad.

Y así, sin darme cuenta, llegamos a la fecha de la postulación para el Fondo del Libro y la Lectura, un fondo concursable que el gobierno chileno da para promover la cultura.

En ese contexto de aislación social y tristeza encerrada, ¿qué es lo que necesitaba Curicó? ¿Qué podría aportar yo?

Reflexioné: si había un rango poblacional que estaba sufriendo las consecuencias directas e indirectas de la pandemia de forma más acuciante, ese era el adulto mayor que dicen en Chile, jubilado para los españoles. Ellos, en muchos casos, se encontraron verdaderamente solos durante los meses de confinamiento, sin poder recibir visitas de la familia, sin poder juntarse a compartir con amigos y vecinos. En definitiva, sin poder hacer nada de lo que mantiene la chispa encendida.

¿Cómo se debían sentir todas esas personas, encerradas por miedo al bicho, sin poder darle un beso a sus nietos, viendo escurrirse los granos de arena que a todos nos acercan al final?

Escribiendo la memoria de Curicó Taller literario
Algunos de mis queridos alumnos de Escribiendo la Memoria de Curicó

Estos pensamientos me llevaron a recordar a mi querido abuelo, quien me contaba historias de cuando era joven, de la guerra, la posguerra, el hambre, su juventud. Cuántas tardes pasé sentada a su lado, él hablando, y yo moviéndome en la silla inquieta, con ganas de salir con mis amigos. Ah, juventud idiota, esa que piensa que las cosas son eternas, cuando no. Cuánto daría por recuperar todas esas memorias.

Y entonces se me ocurrió. Esa era la respuesta.

Podía crear un taller destinado al adulto mayor, un espacio para recuperar la memoria de Curicó, donde quien quisiera pudiera compartir recuerdos, hablar de literatura y de escritura, crear, divertirse, compartir, y, además mantener activo el cerebro mediante la exposición a nuevos retos de aprendizaje.

Por fortuna, el Fondo del Libro y Lectura creyó en mi proyecto, y en abril del 2021 comenzamos nuestro viaje, cuando todavía se hablaba de incidencia, de olas, de número de casos. Debido a todo eso, tuvimos que partir de manera virtual.

Glups, tragué saliva: adulto mayor y online pareciera que no iban bien en la misma frase. Cualquiera diría que me había vuelto loca.

Cualquiera que no conociera de lo que son capaces aquellos que llamamos mayores. Esto es: aprender nuevas cosas para seguir sintiéndose vivos. No dejar que el mundo les ningunee, sino avanzar y demostrar que ellos son la definición de resiliencia, ahora que está tan de moda esa palabra.

En la primera sesión a través de Zoom tuvimos una asistencia de ocho personas. Yo saltaba de alegría, pero pensé que poco a poco aquello se reduciría. Nada más lejos de la realidad. La mayoría se quedaron y algunas otras personas, con el tiempo, se añadieron.

Me encontré con un grupo donde reinaban las damas, pero con destacadas presencias de varones. Un grupo que congenió desde el primer momento. ¿Hay algo más bonito que ver como una planta de la amistad crece y se hace enorme?

Escribiendo la memoria de Curicó Cristina Bou

Así, sin darnos cuenta, pasamos agosto y el taller ¡por fin! pudo celebrarse de manera presencial. Una vez más, la magia de un grupo de personas creando y escribiendo juntas me sorprendió. Las sinergias, las confidencias, las ideas compartidas. El taller se convirtió en un espacio de recuperación de memoria y de catarsis personal. Diría que las plantas alrededor de la biblioteca Oscar Ramírez florecieron un poco más.

Porque estas sesiones que les cuento sucedieron en la biblioteca del Cerro Condell de Curicó, a la cual los animo a acercarse. Agradezco enormemente a su encargado Nelson Muñoz y a la Corporación Cultural de Curicó por su ayuda.

Treinta sesiones

A lo largo de treinta sesiones pude ver a los asistentes ganar confianza y destreza en sus escritos, y disfruté la calidad de cada uno de los pedazos de historia que nos fueron regalando. Me emocioné infinitas veces, me reí otras tantas, y aprendí sobre la historia de Curicó y tradiciones, así como sobre el amor a la vida. Por encima de todo, lo más gratificante fue conocer a todos ellos y compartir.

Los relatos que se encuentran en el libro son solo una pequeña muestra de lo muchísimo que han logrado y escrito.

No podría sentirme más orgullosa de aquellos a los que me resisto a llamar alumnos, porque se han convertido en mis maestros.

Mis queridos compañeros, gracias infinitas por escribir la memoria de Curicó. Os llevo en el corazón para siempre.

Os dejo algunos momentos de la ceremonia

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