Dos profesiones con mucho en común: Escribir y Turismo

Os pongo esta lista hoy porque vamos a hablar de lo que tienen en común el turismo y escribir, ambas profesiones que comparten mi corazoncito y que me hacen feliz. ”¿Pero tú no eras profesora de inglés?”. También, pero de manera circunstancial y sin alevosía. 

EXPECTATIVAS QUE SE TRAEN DE CASA O EL FAMOSO: “NO ES LO QUE ME ESPERABA”.

 

En estas vacaciones me di cuenta de todas las cosas que tienen en común la literatura y el turismo. Una de ellas, quizá la más importante, es que muchas de las quejas que se ven en las opiniones de Amazon y Tripadvisor por igual, es el famoso “No es lo que me esperaba.”

Y es que, como os contaba en ese post sobre el manejo de expectativas, tanto la literatura como el turismo vende experiencias intangibles, por lo que las expectativas que generamos en el cliente/lector o que el mismo se conforma (leyendo nuestra página del hotel o nuestra sinopsis) influyen en cómo luego se vive la experiencia de las vacaciones/lectura.

 

 

dementor
¿Acaso osas decir que los escritores nos dedicamos a vender?

 

Por lo que, SIEMPRE SIEMPRE, debes ser honesto con el cliente o con el lector antes de que compre tu servicio/libro, porque quizás le engañes para que te compre una vez pero ten por seguro que:

  1. Nunca volverá a tu establecimiento/nunca volverá a leerte.
  2. Te sacará los ojos públicamente y se los dará de comer al algoritmo de cuantas páginas de opiniones y rankings se te ocurra.

CON LAS ILUSIONES Y LOS SUEÑOS DE LA GENTE NO SE JUEGA

 

Nosotros, trabajadores del turismo y autores, tenemos una responsabilidad gigante en nuestras manos, cuya magnitud poca gente comprende cuando empieza a dedicarse a esto.

Cuando un cliente entra en nuestro negocio, o cuando un lector abre nuestra novela, nos entrega algo más precioso para él que su dinero: nos entrega sus ilusiones.

Nos dicen: “Llevo todo el año trabajando y vengo aquí, a tu hotel, o a tu libro, a que me saques de mi realidad, a que me entretengas, a que me ayudes a evadirme, a que me emociones y me llenes de experiencias, de sueños. Vengo aquí a que me recuerdes que estoy vivo”.

Por eso, las críticas más feroces en Internet son siempre para estos dos sectores: turismo (restaurantes, vuelos, hoteles) y entretenimiento (cines, libros, música). Porque una decepción en las vacaciones, o en el tiempo dedicado a la lectura, se percibe como algo más que un mal servicio: es una traición.

“Yo te he confiado mi dinero y mi tiempo, ambos recursos escasos, y tú no has sabido darme lo que yo necesitaba, lo que me habías prometido. Me has decepcionado, me has estropeado un momento de placer que debiera haber sido único, ese tiempo que me permite seguir adelante en mi día a día”.

 

llorando
He visto a gente llorar así porque no podían ir a la playa. En serio, señora, no era culpa mía que estuviera lloviendo.

 

Yo no soy de las que dice que el cliente siempre tiene la razón, porque no es verdad, pero ambos profesionales tenemos el deber de no defraudarles, tenemos el deber de darles su dosis de ilusión, de sueños, lo más perfectos e impolutos posibles.

Y para esto:

LAS COSTURAS SIEMPRE TIENEN QUE SER INVISIBLES.

 

Nunca podemos mostrar las bambalinas. Porque el turista o el lector está asistiendo a nuestro truco de magia, donde la habitación siempre está perfecta y la novela es exquisita. No podemos dejarle ver todo el trabajo que hay detrás del telón.

Porque si el cliente viera cómo AYB corre para que el buffet esté servido a la hora, cómo las camareras han tenido que encontrar camas extras donde no las había para cierta habitación; si el lector encontrara una incongruencia en la trama, si se nos colara algún error de ambientación o no supiéramos dar veracidad a las acciones de nuestros personajes, se perdería la ilusión. Peor aún: lo sacaríamos de ese estado de evasión en el que nos ha pedido que le sumergiéramos.

 Y ya hemos dicho que eso es un error imperdonable.

DAMAS Y CABALLEROS, ESPERAMOS DISFRUTEN LA MENTIRA.

 

Siguiendo un poco con el punto anterior, tanto en la novela como en el mundo del turismo, somos unos mentirosos profesionales.

Mentimos al cliente/lector y este nos paga por ello. Y cuanto mejor lo hagamos, más contento estará.

Porque cuando vamos de vacaciones o cuando leemos, queremos sumergirnos en otro mundo.

Queremos que el recepcionista nos sonría, y francamente, nos importa un pimiento si hay tenido un buen día o no. Nosotros queremos que la gente alrededor esté feliz, que sea simpática, como si ellos también estuvieran de vacaciones.

Queremos que el escritor nos haga creernos todo lo que nos cuenta, sea un manual de jardinería o una novela de fantasía. Queremos que tú, escritor, nos hagas creer que esa es la mejor forma de plantar las azucenas o que los dragones y las hadas existen.

Y esto aplica igual a aquellos turistas de lugares históricos/lectores de novelas históricas y hechos reales. Porque al final, hecho histórico o no, lo que queremos es que aquello que vemos/leemos nos resulte verosímil, verídico. 

TANTOS TIPOS DE LITERATURA TANTOS TIPOS DE TURISMO.

 

Hay personas que van de vacaciones solo para relajarse y pasarlo bien, y no quieren preocuparse mucho, ni darle vueltas a la cabeza.

Otra gente aprovecha ese tiempo libre para culturizarse, para aprender cosas nuevas o indagar sobre temas que le interesan.

Hay viajeros que quieren conocer hasta el mínimo detalle del lugar que pisan, otros que prefieren viajar en tours preparados que les dan una visión general del lugar.

Existe el turismo deportivo, de congresos, vitivinícola, de salud.

Jóvenes mochileros que buscan más amor, amistad y lo que surja. Caminantes ansiosos de introspección.

Y ahora sustituye los sujetos de las frases por “lectores”.

Todas las opciones son válidas, ninguna es mejor que otra. Porque cada uno leemos, viajamos y vivimos a nuestra manera.

Y por cada uno de esos lectores, por cada uno de esos viajeros, hay un profesional al otro lado, dispuesto a dar lo mejor, para haceros sentir esas experiencias inolvidables que son: Viajar y leer.

5 comentarios en “Dos profesiones con mucho en común: Escribir y Turismo

    1. Es que nosotros, que estamos de ambos lados, somos unos privilegiados, los únicos que sabemos que ocurre delante y detrás del escenario… Por lo mismo, solemos ser los críticos más carniceros, más salvajes. Eso sí, lo de encontrar grandes personas, te lo compro. 😉

    1. No, el cliente no siempre tiene la razón, eso es lo que nos han hecho creer siempre, pero no es la forma de abordar los conflictos con el cliente/lecto, porque se siente como mentira… Pero de eso ya hablaremos otro día. Y de más cosas en común que tenemos con los turistas. Un beso enorme y gracias por comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *