¿Quién es nadie para dar consejos?

Dar consejos

Canción hecha para hablar de dar consejos o dicho de otra forma «métete en tus asuntos».

Alguien debería haber aconsejado a Alaska respecto a esa chaqueta

¿Quién es nadie para dar consejos sobre tu vida?

Resulta que yo soy una amiga de esas que dan consejos. Me explico mejor: de esas que se creen que deben dar consejos a sus amigas.

Yo no sé por qué es, si tengo un trauma con ser la pequeña de mi casa o qué, pero me pasa desde el instituto. Mis amigas de entonces me llamaban la “sabia”, sin retintín, o eso creo yo.

No sé en qué momento me vi en la potestad de ser capaz de dar consejos a los demás: también en este blog, leñe que tengo una categoría entera de estupiconsejos,

Esta reflexión de hoy sobre mis absurdeces viene por una conversación telefónica de hoy y este otro post que el otro día publiqué en mi Instagram.

Esta lista de consejos estaban destinadas a una amiga: eran cosas que quería decirle hacía tiempo y que a veces no sé contar de viva voz. Habíamos quedado a cenar, pero me daba miedo ser cobarde y no decirle todo. Así que escribí, que es mi medio natural. Ella lo leyó, por cierto. Hablamos. Pero en el fondo pienso, ¿Quién soy yo para aconsejarla? ¿Qué derecho tenemos a inmiscuirnos en la mente de los demás?

Ante cualquier consejo, piensa por ti mismo. ¿Esto me sirve, o la persona que me habla está extrapolando?

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Te acabo de dar un consejo sobre no seguir consejos- me- explota- la- cabeza

Ser amigas = dar consejos.

Parece que es inherente a la amistad, especialmente entre mujeres, el querer aconsejar sobre las dificultades, los problemas, las decisiones de los otros, pero , ¿Cuándo hacemos bien y cuándo empeoramos las cosas?

A veces, con nuestro «tú puedes», abocamos a nuestras amigas a crisis o decisiones que quizá no sea el momento de tomar.

Recuerdo una vez en que una amiga (hola tú) vino a un café bastante afectada: nos contó que su chico y ella no estaban de acuerdo en tener hijos. Para ser exactos: ella quería un equipo de fútbol y él comprarse una tortuga y llamarla Sarita.

Llevaban tiempo juntos, pero no taaaaaaanttoooo tiempo. A mí me pareció un problemón, porque, leñe, qué haces con alguien que no quiere lo mismo para el resto de su vida. Yo le puse color, que dicen los chilenos, le di una charla seguro, aunque no me acuerdo, pero me conozco, y mi amiga acabó esa noche discutiendo con su novio.

Vale, no fui la única en esa mesa. Pero sí una de ellas. Resulta que al tiempo hablaron, y encontraron un punto medio entre el equipo de fútbol y la tortuga. El punto medio ahora tiene casi 8 años y no es un anfibio sino una persona bajita de esas que hacen mucho ruido y comen chocolate.

¿Qué derecho teníamos sus amigas a dramatizar tanto, por mucho drama queen que seamos?

Por qué regalamos consejos si nosotros mismos somos un (p***) desastre.

Por ejemplo, yo soy una ferviente defensora de los cambios, del atreverse y dar el salto, del tirali (tira) y luego ya veremos. Pero, ¿es válido para todos? ¿Acaso no sirve conformarse, agarrarse a lo seguro? Lo escribo y me esmusa, que decimos los valencianos, me chirría, pero aun así, quizás sea lo mejor para algunos. Lo que es bueno para mí, lo que a mí me funciona, no tiene que serlo para otros. A ver cuándo me lo aprendo.

O por ejemplo: en este blog he hablado mucho sobre la Productividad, y consejos para seguir escribiendo. Pero yo misma estoy teniendo problemas para encontrar el tiempo para escribir. Quizás aplique aquí eso de : haz lo que digo bien y no lo que hago mal.

Por este motivo estoy publicando tan poco en el blog.

Cuando vale la pena

Pero un día alguien te escribe de manera anónima en la sección de ¿Hablamos? y te dice: Gracias por existir, gracias por tus consejos, me hacía falta leer algo así.

Y ahí piensas que vale la pena.

En resumen:

  1. Antes de dar consejos, piensa si te estás metiendo donde no te llaman.
  2. Piensa también si estás extrapolando lo que es bueno para ti, o tu situación.
  3. Siempre ponte en la piel de los demás (su pasado, sus circunstancias).
  4. Antes de recibir un consejo, piensa si de verdad te hace sentido a ti, si te sirve.

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