Cuidado con lo que deseas

Nos pasamos la vida pidiendo deseos, literalmente: en los cumpleaños, cuando atrapamos un “abuelito” (esto en Valencia, en el resto del mundo diente de león) cuando vemos una estrella fugaz, en Nochevieja, en San Juan…

Pues ten cuidado con lo que deseas, quizás podría hacerse realidad. Playlist de Microcuentos, porque me parece un poco como un saco de deseos.

 

Vivir fuera de tu país crea adicción

Sobre todo cuando eres joven. Yo no conocí las excelencias del programa Erasmus (y menos mal, todavía estaría estudiando la carrera) pero igualmente al acabar Turismo fui a trabajar primero a Inglaterra y luego a Francia, por eso de mejorar los idiomas.

 

Hay algo en viajar, hay algo en vivir en otros países, que hace aflorar todas las contradicciones posibles en el ser humano. Gastas dinero a espuertas en viajes, pero no compras muebles caros con la idea de ahorrar, y porque, total, si me voy a ir. Echas terriblemente de menos tu supermercado, tus bares, tus amigos, tu familia, pero cuando vuelves sueñas con volar de nuevo, seguir conociendo, seguir viajando. Por encima de todo, seguir viajando.

 

Es como hacerse tatuajes, que dicen que engancha. Aunque yo de momento solo me he hecho uno cuando acabé mi primera novela (4.6 en Amazon y 4.8 en Goodreads, y hasta aquí la pausa publicitaria) pero tengo un amigo que no le gustaban nada y ahora encadena promociones de 2×1 en los estudios de tatuajes del barrio. (Hola Carlos).

 

Cuéntale a la vida tus planes

¿De qué estaba hablando? Ah sí, de mi vida. (Perdonad, es que soy un poco dispersa). Llevaba aproximadamente un año en Valencia, tras mi vuelta de Reims (región de Champagne, oh la la) y trabajaba de recepcionista en un hotel. Tenía 24 años. Solo pensaba en ahorrar y en encontrar un trabajo (aventurera sí, pero con un poco de cabeza) en Sudamérica. Concretamente, en Argentina.

Por si no os habéis quedado con la copla, tenía 24 años, así que ya os imagináis de que va el resto. No era nada serio, un amigo de esos con los que compartes desayunos ocasionalmente.

Recuerdo una noche después de trabajar (porque esa gente que hay detrás de los mostradores en los hoteles tiene vida, sí). Habíamos quedado para compartir uno de esos desayunos. Porque no éramos nada serio, pero cada vez pasábamos más tiempo juntos. Yo conducía hacia su casa mi viejo Citroen ZX, con las canciones que suenan en este momento, o alguna parecida. Le miré de perfil, y pensé: me gusta, pero no es el momento, porque ahora me quiero ir a vivir a otros sitios, a Argentina. Y él me miró y no dijo nada. O quizás no lo pensé, quizás lo dije, porque era bastante cruel, y bastante engreída. Pero él era más listo.

Y ayer mi marido me dijo, ¿ves?, hemos tardado doce años, hemos tenido que pasar por Chile, pero aquí estás, en Argentina, y viviendo en Sudamérica.

 

Moraleja:Cuidado con lo que deseas

 

Jaque Mate

A veces los sueños son planes que tardan en cumplirse.

 

Puede que lo que deseas no llegue a cumplirse nunca. Puede pasar, por mucha visualización y buena voluntad que tengas. Que lo de visualizar y creer en uno mismo ayuda, pero magia tampoco es.

Paul Newman
Yo siempre me visualizo conduciendo un deportivo con Paul Newman al lado, no sé si funcionará

 

Pero si no sueñas, aunque sea algo imposible, ¿cómo si quiera vas a empezar a luchar por ello?

Lo primero es desear algo, porque:

1) Es gratis
2) Sienta muy bien un poco de fantasía en este mundo de m… gris, este mundo gris.
3) Aceptar lo que deseas es ser sincero con tus objetivos reales; y si sabes tus objetivos puedes hacer un plan, y un plan se divide en acciones y eso te lleva a trabajar en la vida real por lo que quieres.

En mi caso, yo deseo vivir de lo que escribo. Siempre ha sido así. El año pasado decidí que ya estaba bien de tanto deseo, y me tracé un plan. Con esto vinieron muchas más acciones y pasos intermedios de lo que en un principio había previsto, pero claro, no tenía ni idea de este mundillo y todo lo que conlleva: este blog, las redes, publicar una novela por año… Ya veremos si llego. Pero de momento, I’m on my way.

Ejercicio repe.

Esto ya os lo había dicho una vez, pero lo voy a repetir porque me parece un buen ejercicio. Pensad en vosotros mismos, digamos, hace cinco años. ¿Estáis más o menos cerca de vuestros sueños? ¿Os habríais imaginado llegar hasta aquí? Si ese joven “tú” te viera, ¿estaría asombrado, asustado, emocionado, decepcionado?

Aprovecho para recordarte que, si has conseguido ya algún objetivo, deberías marcarte unos infinitos.

Y, por encima de todo:

¿De verdad deseas lo que deseas?

Normalmente si deseas algo, si de verdad lo deseas, vas a tener que hacer sacrificios para conseguirlo. Vas a tener que levantarte una hora antes. Vas a tener que sacrificar tiempo libre. O dinero. O si deseas adelgazar, vas a tener que sacrificar comerte las media lunas que hacen aquí.

Media lunas
Lo cual no es mi caso

Eso es lo primero: aceptar y valorar lo que vas a tener que sacrificar para alcanzar tu deseo.

Una vez considerado los pros y contras: ¿de verdad lo deseas? Muchas veces idealizamos aquello que no tenemos. Ojalá pudiera viajar, ojalá pudiera salir otra vez por la noche como cuando era joven, ojalá fuera madre, ojalá tuviera mi propio negocio, ojalá no tuviera que preocuparme por las cuentas a fin de mes, ojalá fuera jefe, ojalá viviera con alguien, ojalá fuera soltera.

Ojalá tuviera esos zapatos rojos que acaban de pasar (pero el tacón me mataría)

Todos ansiamos aquello que no tenemos. Será algo biológico, o psicológico. A saber.

Así que antes de trazar el plan del que hablábamos antes, quédate a solas, aunque tengas que encerrarte en el váter con tus hijos aporreando la puerta, y pregúntate si de verdad deseas lo que deseas.

Haz una lista con pros y contras. Haz una lista con lo que vas a tener que sacrificar, y con lo que vas a conseguir.
Yo en mi caso lo he hecho, he analizado pros y contras, he barajado todos los sacrificios, todos los inconvenientes, y he decidido que seguro, con todas, voy a pedir otro café.

Y otra media luna. O dos.

Venga, así entre tú y yo, cuéntame qué es lo que de verdad deseas.

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