Cómo saber lo que de verdad quieres y el ovillo de tiempo.

Lo que de verdad quieres

¿Alguna vez os habéis planteado cómo saber lo que de verdad deseáis? Yo sí, y hoy os vengo hablar de lo que de verdad quiero, del ovillo de tiempo, y de por qué os tenéis que atrever a buscarlo, antes de que se os pudra dentro.

Como saber lo que de verdad quieres.

En esto es lo que he estado pensando mucho estos días, meses. O igual lo he estado pensando siempre.

Quitemos la capa obvia de necesidades físicas y socioeconómicas que todos conocemos y que está muy bien explicada aquí:

lo que de verdad quieres
cortesía de @carme fernandez

Lo primero para saber lo que de verdad quieres, es encontrar un poco de silencio.

Silencio mental, y físico. Poder pensar, vamos.

Si tus hijos corretean a tu alrededor, si estás en el trabajo contestando emails, no vas a poder pensar tranquilamente. Por si no te has dado cuenta: ese no es el momento de reflexionar, ponerte a recapacitar sobre tu vida en semejantes circunstancias solo te va a servir para agobiarte más.

Así que, lo primero, busca un momento para ti. ¿No lo encuentras? Prueba en la ducha.

Yo me fui a correr. Por aquí.

lo que de verdad quieres
(La verdad es que esta foto es de otro día;  el día que yo fui a correr hacia sol pero es que no llevaba el móvil encima)

Porque eso es lo segundo. Deja fuera las distracciones. Recuerda, silencio mental.

Me fui a correr, os contaba, y NO pensé en qué era lo que quería.

Pensé, como siempre que voy a correr, que para algo me gusta escribir, en historias. Me fui contando historias, pensando personajes, nudos, giros, cosas de esas frikis de los escritores.

Un spring final, y mientras estiraba mirando a los Andes (esto es mentira, no estaba estirando, estaba recuperando el aliento, que estoy en muy baja forma), os decía, miraba al horizonte y me pregunté estas tres cosas:

«¿Qué es lo que de verdad quieres?

¿Qué es lo que de verdad necesitas?

¿Qué es lo que de verdad te haría ser más feliz?»

Y la respuesta común a todas fue: Tiempo.

Tiempo para escribir, para estar con mi hija, para volver a hacer deporte y no dar pena haciendo un spring.

Así que a partir de ahí intenté estirar el hilo y desenmarañar mi ovillo de tiempo diario.

El ovillo de tiempo diario.

Esto es una chorrada, por favor no os la toméis muy en serio, que ni soy ni aspiro a ser ni coach ni gurú ni nada. Es solo que a mí me funciona.

Me imagino mi tiempo diario como un ovillo de lana, pero no de los recién comprados, sino de los que se quedan hechos un burruño en el cajón, todo enmarañado.

Tomé (mentalmente) mi ovillo de tiempo, me imaginé tomando un cabo, y a partir de ahí desenredé mis minutos diarios, para poder desliarlos, y deshacer los nudos. Después lo volví a recoger, pero de manera que se quede ordenado, de manera que encuentre minutos perdidos.

Optimizar tiempo. Dejar de lado distracciones. Sí. Pero sobre todo:

Hacer sacrificios y poner en orden prioridades.

Que no hay tiempo para todo es un hecho. Así que tengo que decidir en qué gastarlo.

No soy idiota, soy consciente de que tengo una situación privilegiada, De entrada, puedo elegir trabajar media jornada, cosa que muchas de vosotras no podéis hacer, juego con ventaja.

No quiero ser pedante, (aunque en realidad siempre lo soy), pero podéis encontrar algunas ideas de como gestionar vuestro tiempo aquí.

Aunque la verdad es que solo vosotros podéis desliar vuestro ovillo, y solo vosotros podéis pensar qué es lo que de verdad queréis.

Una vez sabes lo que de verdad quieres, y más o menos has identificado qué sacrificios o qué momentos vas a dedicar a ello, piensa:

Todo va a salir bien.

Eso me dijeron hace poco.

«Y tú qué sabes cómo va a salir, no puedes saberlo» , pensé. Pero en realidad me vino muy bien escucharlo, así que te doy las gracias.

Todo va a salir bien. Eso es mentira. Todo no puede salir bien siempre.

Aunque es verdad que soy de las idiotas que cree que, al final,  el camino que escogemos es el que sale bien. No porque sea el correcto, eso nunca lo sabes hasta que el fango te llega a la rodilla; es el camino que sale bien porque no hay más remedio de que salga bien.

Porque las cosas malas pasarán, se irán, huirán, caerán, (como cantan Love of Lesbian, en los Males Pasajeros).

El tiempo pasa y barre los cristales rotos. Pasa un día y otro, y de repente ya no hay cristales, solo un polvo gris de mal recuerdo.  

Creo que eso es lo que he soñado hoy, que al final lo malo siempre pasa. Supongo que es por un tema de supervivencia. No te puedes quedar anclado en el dolor ni el desastre. Hay gente que lo hace, y claro, le sigue yendo mal.

La mayoría de nosotros, con más o menos tiempo, damos carpetazo.

También esto pasará
Esta es una novela de esas novelas para dar carpetazo, de las de todo va a salir bien. Y sí, tiene como fondo una mujer y Cadaqués, y cómo superar el dolor y la pérdida. Mucho en común con cierta otra novela… ¿Os suena Mar de Invierno en Cadaqués? .

De lo único de lo que te puedes arrepentir es de lo que no has hecho.

De lo que NO intentaste, de lo que NO dijiste, de lo que NO te atreviste a hacer. De tragar palabras  y saliva y no decir lo que pensabas.

Puede ser por miedo, o por temor a hacer el ridículo. Ya sabéis que yo de eso, mucho. Aquí los tenéis enumerados, todos mis miedos. Son los mismos que los tuyos, y alguno un poco raro, te lo adelanto.

Atrévete. Da el salto al vacío. Construye la casa por el tejado.

¿Sabéis qué? El miedo se pasa. El ridículo se pasa. Te atreviste y lo hiciste mal, y la gente se rió. Bueno, luego se reirán de otra cosa. Cinco minutos después. De una confusión del lenguaje chileno-español, por ejemplo:

lo que de verdad quieres

Atrévete. Por que si no…

Lo que te callas se te pudre dentro.

Ese aumento que no pediste, esa propuesta de mejora que se te anudó en el estómago, ese problema, ese detalle que te molestaba, que te preocupaba. Callado. Ulcera, nervios, psoriasis en mi caso.

Por no hablar de sentimientos. Un perdón que se escondió detrás del orgullo, un grito que ocultaba lágrimas y ganas de un abrazo.

Ese beso que te mordiste. ¿Por qué? ¿De qué te sirve habértelo guardado?  Se ha podrido en tus labios, nunca dio fruto. ¿Para qué lo guardaste? No vale ni para semillas.

Me viene a la cabeza esta escena de “La Casa de papel”

—¿Se me nota? ( Nairobi refiriéndose a su evidente atracción por el Profesor)

—Mogollón.

Nairobi se rie y dice.

—Pues que se me note.

Se me nota. Pues que se me note.

Qué manía de esconder los sentimientos. Nos enseñan desde pequeños a no llorar, a ser fuertes, a ser misteriosas, a que mejor si no se da cuenta, a que parezca que no te importe.

¿De qué sirve que no se te note? ¿Si no se entera, si no sabe, si no sospecha? Yo siempre fui transparente, sí, lo del halo de misterio no va conmigo. Conmigo va ir de frente, y sonreír mucho, y ponerme roja, y suspirar.

Se me nota mucho. ¿Y qué? No quiero sentimientos estancados y podridos. Que se le pudran a otra, yo no tengo sitio para eso.

¿Se te nota? Que se te note. No pierdes nada guardando.

Yo soy de las que estrena la ropa al día siguiente de comprarla.

Leer aquí para solventar el ruido que tienes siempre en la cabeza.

Ese runrun del centro de tu cerebro, ese nudo en las tripas, en el corazón. Ese ansía del sur, esas manos heladas sin circulación. Recuerda

  1. Pregúntate qué es lo que de verdad quieres. Estáte dispuesto a escucharte, y a tomar decisiones por ello. Y con decisiones hablo de sacrificios.
  2. Deshaz tu ovillo. Encuentra tiempo. Sí, hablo otra vez de sacrificios.
  3. Atrévete, sácalo antes de que se pudra dentro y te deje una mancha para siempre.
  4. Y si al final del todo sale mal, por lo menos nunca te quedarás en la amargura de no haberlo intentado

Si has llegado hasta aquí, gracias por gastar tu tiempo conmigo. Ojalá me cuentes en comentarios qué es lo que de verdad quieres, y qué has pensado para conseguirlo.

4 commentarios

  1. Pilar G. Cortés
    5 junio, 2019

    Me ha encantado tu entrada, Cris. Y estoy de acuerdo contigo. A mí no es que se me note, es que aunque yo no quiera, soy totalmente transparente con los gestos de mi cara. Por eso aprendí muy pronto a que se coordinaran mi cara y mis palabras. No siempre gusta, no siempre sale bien. Pero cuando sale bien es glorioso.
    La única diferencia es que yo estreno la ropa el mismo día que me la compro. Y trabajo en un almacén de ropa. Es que estoy muy loca…
    Respecto a las preguntas que haces, ya sabes que yo voy a tope con lo que quiero.
    ¡Besotes!
    Pilar.

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    1. Cristina Bou
      6 junio, 2019

      jajaja Qué suerteeeeeee (lo de la ropa digo) Sí, hay que ir a tope a por lo que queremos. Y lo de ser transparente. Qué quieres que te diga, mejor eso que estar emborronada por dentro

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  2. Alex
    4 junio, 2019

    Si consigues descubrir la fórmula para conseguir más tiempo, te la compro. Muy de acuerdo con todo lo demás. Para mi la clave es el deporte. Si consigues estar en forma, el resto viene sólo:tienes más energía, necesitas menos horas de sueño, estás de mejor humor, despeja la mente y te apetece hacer más deporte. Para sacar tiempo primero hay que sacar tiempo para estar en forma 😉

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    1. Cristina Bou
      6 junio, 2019

      Gracias Alex, para mí el deporte también es fundamental. Hace tiempo que descubrí que de verdad te cambia el humor y ayuda a controlar eso que llaman ansiedad o stress o mala leche en general. De hecho, llevo casi dos meses sin casi salir a correr por circunstancias y mis pantalones y mi humor lo han notado. Gracias por leer y comentar

      Responder

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