Camino a la ausencia profunda: Alzheimer y los dibujos de Bernaví

amino a la ausencia profunda

Camino a la ausencia profunda debe ser con mucho el libro más íntimo que he leído en estos últimos meses. En él, Rosa Llavina, autora y esposa de Bernabé Navarro Illanez, desgrana la cercana relación entre las formas, los colores y las líneas en los dibujos de su marido y el avance irremediable de la enfermedad de alzheimer.

Pero antes, Rosa y Manuel: Recuerda tú que puedes.

Antes de hablaros del camino a la ausencia profunda de Bernaví, como firmaba sus maravillosas pinturas, y Rosa, su esposa, quien le cuidó y guardó sus dibujos, quiero hablaros de otra Rosa, y de Manuel.

Los abuelos de Andrés Suarez, que en realidad se llamaban Soledad y Edmundo, y a los que les dedica esta belleza de canción. “Recuerda tú que puedes”, le decía su abuelo a su abuela, el amor de su vida, de quien llegó a olvidar hasta su nombre, pero nunca olvidó que le cantaba tangos.

No os saltéis el minuto donde Andrés explica que “le llaman alzheimer a la enfermedad, pero esto va más allá de la propia muerte”.

Bernabé y Rosa: La historia de cómo ha llegado a mis manos esta historia.

Hay gente que dice que no existen las casualidades. Que cada movimiento que perpetramos tira de un pequeño hilo, y que, con ese gesto, en apariencia irrelevante, desatamos al otro lado del extremo consecuencias: movemos montañas, levantamos mareas, descubrimos historias.

Hace unos meses os hablaba de mi bar favorito en Curicó. Entre otras razones, es mi bar favorito porque en él siempre me han tratado como familia.

Y eso, cuando eres inmigrante, pesa mucho.

Yo no sé si por las cervezas, por el buen rollo, o porque es el único lugar de Curicó donde puedes escuchar buena música chilena, pero creo que en algún momento indefinido me hice amiga de los dueños.

Y claro, a tus amigos les cuentas que -intentas- ser escritora.

Lo que no te esperas es que, a cambio, un día aparezcan con esto:

Camino a la ausencia profunda

Y te cuenten una historia que no se te va a olvidar ya.

En cuanto lo leáis, vosotros tampoco la olvidaréis.

“Se ven emborronados mis dibujos, se ve emborronado mi futuro”.

Rosa Llavina y Bernabé Navarro eran la pareja de intelectuales por definición. Ella estudió Bellas Artes y también Matemáticas en la Universidad de Chile , y él fue profesor de la misma universidad en Diseño y, tras el golpe de estado, en Arquitectura. Durante un tiempo trabajaron en la Universidad de California en Los Ángeles y se codearon con gente como Gabriella Mistral y Pablo Neruda (sí, sí, los dos nobeles).

En su casa se respiraba, o se respira, porque su familia sigue atesorando sus cuadros y objetos, arte.

Esperad. ARTE. Con mayúsculas.

Ambos fueron aficionados a la pintura y a la escultura, a coleccionar imágenes de sus tantos viajes a través de diapositivas (soy consciente de que los millenials tenéis que buscar esta palabra en Google), que luego Bernaví plasmaba en un papel.

Camino a la ausencia profunda
Dibujos de Bernaví y Rosa: “Él pintaba la vida, y ella la muerte”, cuenta Nicolás Noriega.

Eran felices, o eso parecía, cantaría Ismael Serrano.

Pero las neuronas de Bernabé, que tanto amaban el arte, comenzaron a dejar de amarse entre ellas. Despacio en el tiempo se fueron peleando y soltando de sus abrazos, que aquellos que saben llaman sinapsis, como cuando dos amantes dejan de andar de la mano por la calle.

Cuando eso ocurre entre dos (da igual que sean neuronas o personas), algo se rompe, algo se pierde en la comunicación, las palabras se hacen difíciles, los recuerdos se borran, solo queda algo difuso que se llama pasado.

Bernabé comenzó a olvidar, y a recorrer un camino de ausencia profunda en su propia piel.

Veinticinco años de camino al olvido.

Así lo vivió durante veinticinco años Rosa. Un camino en el que el hombre inteligente, vivo y observador que había conocido se ausentó de su propia carne.

Este camino es el que quiso analizar a través de sus incontables bocetos y dibujos. Rosa quiso ver en el cambio de líneas, de colores y perspectivas, los cambios que el cerebro físico de Bernabé sufría.

En las lineas, antes limpias y depuradas, comenzaron a aparecer tachones, borrones, círculos plegados sobre sí mismos que, oh, se parecen notablemente a las placas y ovillos de proteína las cuales se desarrollan en muchísima más cantidad en los cerebros que sufren alzheimer, acumulándose y (según indican recientes estudios) bloqueando el paso de la información.

Una mujer excepcional

En las letras de Rosa se transparenta su fortaleza. Solo en algunas ocasiones se le cuela la pena; incluso por momentos el texto se vuelve académico, resultado de sus años de estudio. Y es que Rosa se matriculó en Gerontología para intentar entender por lo que estaba pasando su marido.


En ocasiones, sentada a su lado, creo que oigo la muerte.

Rosa Llavina

Durante 25 años estuvo a su lado, viendo como Bernabé cada vez estaba más lejos recorriendo aquel camino que solo él conocía. Sufriendo visitas de gente que no existía; pensando que la gente que le visitaba no era real.

Pensad por un momento en ella, esta mujer sobresaliente en su época, (una mujer que a sus 70 años comenzó a estudiar photoshop), viendo como desaparece en vida aquel del que se enamoró, y se convierte en otro, en otra cosa, alguien a quien cuidar, vestir, que no la reconoce, o que le llama mamá.

¿Qué es lo último que tú hiciste por amor?

Camino a la ausencia profunda

Bernaví se fue antes de irse. Voló la mente, dejó su piel.

Pero también nos dejó sus dibujos, a través de los cuales Rosa nos cuenta quién era ese extraño que vivía en el cuerpo de su marido.

Os dejo un fragmento:

Camino a la ausencia profunda

Camino a la presencia

La historia de Bernabé y Rosa me ha llegado justo cuando yo andaba hilando mi tercera novela. Ya os podéis imaginar por dónde sigue esto.

Que esta novela no esté ya escrita es una de esas injusticias de la vida. Así que, con el permiso de la familia, vamos a solventar eso.

Hay mucho más en la vida de Bernabé y Rosa, y yo tengo mucho que leer y que escribir. Os prometo que os seguiré contando.

Hasta entonces, os dejo la sinopsis del libro, y dónde lo podéis pedir.

Pero antes, unas infinitas gracias a Nicolás Nuñez Noriega, por hacerme partícipe de esta historia, por dejarme el libro (y no enfadarse porque lo haya secuestrado durante dos meses) y por compartir los dibujos y las vivencias de sus tíos. No sé muy bien cómo darte las gracias, pero esto es un principio.

Camino a la ausencia profunda. Sinopsis

“Se ven emborronados mis dibujos”, “Se ve emborronado mi futuro”, dijo alguna vez Bernabé Navarro Illanez, el autor de los dibujos que presentamos en este libro. A través de ambas frases se expresa la angustia que tal vez él sentía al ir perdiendo el pasado y frente a la incertidumbre de un devenir dudoso.

En este se libro que aborda en una forma muy particular  el verdadero caos que genera en el cerebro humano la enfermedad de Alzheimer  se relaciona al lenguaje del  arte y la medicina con teorías psicológicas y físicomatemáticas en que la autora plantea hipótesis sobre las causas y efectos de esta devastadora enfermedad. Una obra a la vez testimonial que constituye un verdadero acercamiento al tema

Dónde encontrarlo:

Nativa Ediciones

Feria Chilena del libro

4 commentarios

  1. Mahandeep Kaur
    11 abril, 2019

    Me llama mucho la historia, además la vivo de cerca. No sé si se puede conseguir aquí, en España. Indagaré.
    Tu tercera novela, entonces, ¿va a contar esta historia o simplemente va a tratar el tema del Alzheimer? Es que no me he enterado bien. En cualquier caso, me llama también. Tu nivel de investigación, profundización y empatía con los personajes y las situaciones (que he visto en Mar de invierno en Cadaqués) es una garantía de que va a ser una novela conmovedora.

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    1. Cristina Bou
      11 abril, 2019

      Gracias Mahandeep por tus palabras. Como siempre me emocionas. Creo que parte de la historia de la novela va a ser la historia de Bernaví y Rosa, aunque todavía me queda mucho para decidir si va a ser la historia principal. Pero tienen que aparecer. Sí, creo que el alzheimer es una de esas cosas que nos tocan de cerca a casi todos, por desgracia.

      Responder
  2. Amador
    8 abril, 2019

    Hola, Cris. Andaba por aquí curioseando. Me gusta tu página, quizá vuelva para comprobar la profundidad de tu artículo. Me gusta lo profundo; a veces, demasiado. Un saludo.

    Responder
    1. Cristina Bou
      9 abril, 2019

      Gracias Amador, ¡ojalá te quedes y me cuentes qué te parece! Gracias por comentar

      Responder

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