5 canciones para Mamá en apuros Contra el Cáncer: Post de Pilar G. Cortes

Voldemort. Así llama Pilar G. Cortés al cáncer de útero que sufrió el año pasado.

Y para hacerlo más pequeño, para no amilanarme frente a ese nombre que es casi sinónimo de muerte, prefiero utilizar otros apelativos. Así, en plan cariñoso, Voldemort, por eso de ser un nombre prohibido […] Por favor, no lo digáis muy alto, no vaya a ser que J.K. Rowling venga y me pida derechos de autor. (Extracto de Mamá en Apuros contra el Cáncer).

A Pilar la conocí en el grupo del Escritor Emprendedor, del que ya os he hablado. 

Ahora mismo no sé muy bien cómo empezamos a hablar, pero creo que tuvo que ver con su libro “Mamá en Apuros contra el cáncer”, que me leí hace bien poco. 

Le pedí que entre chicklit y chicklit, se marcara un post sobre su experiencia, que es por definición una historia feelgood. Una historia de superación, una historia de cómo el humor y la valentía de nuestra protagonista le ayuda a sobrellevar el tratamiento.

Voldemort le llama ella. Lo que más me impresiona de su libro, que no novela, porque es verídico, es el humor. El humor tremendo, punzante, que hiere más porque es cierto, porque Pilar se ríe en momentos en que todos lloraríamos. Aunque también llora, y mucho, y es tan valiente como para contar al mundo cuando se sintió tan frágil como cristal. Hay muchas maneras de ser valiente, y decir cuando tienes miedo es una de ellas.

Voldemort
Un tío guapo donde los haya

Venga, todos a comprar su novela, que os recuerdo es 100% benéfica en beneficio de la AECC.

Y qué suerte la mía que esta semana se pase por mi blog para contarnos algo más acerca de su libro, y, como no podía ser de otra forma, a ponerle música.

Eso sí, no te voy a perdonar en la vida que hayas traído “Despacito” hasta mi blog. Menos mal que es por un buen motivo. Dentro música y post. 

 

5 canciones para Mamá en Apuros contra el Cáncer.

 

Lo primero que me llamó la atención de Cristina es cómo incluía la música en sus post y en su novela. Enseguida conecté con ella porque a mí también me encantan la música y la sandía. Y teniendo esas dos cosas en común, ¿cómo no me iba a caer bien?

Hablando un poco más a fondo me propuso que hiciera promoción de mi libro benéfico, Mamá en Apuros contra el cáncer en este, su maravilloso blog. Me deja su espacio para que sea yo misma quien lo haga, con una condición: que le incluya música. Y sí, me encanta la música, pero me bloqueo al hacer listas. Pensé que sería incapaz, pero en un camino en coche, sola, que es cuando más me explayo a cantar (no tengo quien se queje), me di cuenta de que Mamá en Apuros contra el cáncer sí que tenía su propia banda sonora. Al menos cinco canciones.

 

Alive, de Shia

Mi sueño frustrado no es ser escritora. Ese es mi sueño cumplido (o casi cumplido, al menos ahora trabajo todos los días para cumplirlo). Mi sueño frustrado es ser cantante. La música me ha acompañado desde que tengo memoria, y mi convalecencia no fue una excepción.

De lo que estoy segura es de que el sueño de ser cantante se quedará frustrado de por vida. Tengo algunos talentos, pero el oído no se encuentra dentro de ellos. Aún así, no me canso de cantar a grito pelao el estribillo de Alive, de Shia.

Cuando me dieron el diagnóstico de cáncer se me vino el mundo encima, pero después de la primera semana no tuve duda de que iba a sobrevivir. Era un solo tumor y no había metástasis, y los mismos doctores, esos que normalmente no hacen afirmaciones optimistas, me aseguraron que el tratamiento iba a funcionar. Pero esa sensación de verte al borde del abismo, de saberte mortal, no se me fue en ningún momento.

Y por eso, aún ahora que ya ha pasado un año, sigo cantando a pleno pulmón al mundo que sigo viva.

Despacito, de Luis Fonsi

Odio esta canción desde lo más profundo de mi ser. Pero un capítulo de mi libro Mamá en Apuros contra el cáncer se llama así. Es por algo.

Quería quitarme a Voldemort de dentro ya.

Yo me creía que desde que me diagnosticaran hasta que empezáramos a actuar pasarían días. Por mí hubieran sido horas. Pero no. Pasaron semanas. Primero me operaron, luego me tuve que recuperar, y por fin, mes y medio después comenzaron a bombardear con radioterapia y quimioterapia. El proceso llevó el tiempo adecuado, pero a mí se me hizo largo. Quería quitarme a Voldemort de dentro ya.

Pero ya no solo tuve que ir despacito a la hora de esperar los tratamientos. Durante e inmediatamente después, también. Yo creía que según terminara iba a pasar una semana y ya volvería a ser la de siempre. Jaja, yo del pasado, qué ilusa eras. Aún hoy en día tengo secuelas. Afortunadamente son pocas, pero ahí están.

Por suerte me dejé aconsejar por Luis Fonsi, me permití fallar como aconseja Cristina, y me lo tomé con calma. Despacito.

No te quiero ver llorar, de Bely Basarte

 

Esta canción me da un buen rollo increíble. Me dan ganas de irme de fiesta, que es lo que ella dice:

Ata bien tus zapatos, que quiero verte bailar porque esta noche cerramos el último bar.

Creo que ella la escribió para sí misma, para superar una ruptura. Mi recuperación se podría decir que supone una ruptura con la persona que fui, porque ya no soy la misma. Ni física, ni anímicamente.

Así que cuando me pongo de mala leche porque pese a que como igual engordo más, o porque no soy capaz de correr cuando yo había corrido una media maratón, o porque mis caderas ya no me permiten sentarme al estilo indio sin perder una pierna en el intento, me pongo esta canción.

No me quiero ver llorar. No por esto. Soy distinta, pero eso no me hace peor.

Hay que adaptarse, hay que bailar, porque si me quedo llorando por lo que fui, no voy a poder disfrutar de lo que soy.

Vivir, de Rozalén y Estopa

 

Esta canción la escribieron para mí. O eso sentí cuando la escuché. Esta sí que habla del cáncer, la crearon para ayudar en la lucha contra el cáncer de mama, que aunque no es el único que sufrimos ni las mujeres ni los hombres, está bien para visibilizar.

Solo hay una única frase que no me gusta de esta canción: «yo saldré de aquí si lo creo así». Este es un pensamiento peligroso.

Salimos del abismo que supone el cáncer porque nos tratamos con medicina. Puedes tener una actitud positiva, y eso te va a ayudar a llevarlo de otra manera, pero no te va a ayudar a curarte.

No somos guerreras, porque eso supondría que quien muere no ha luchado lo suficiente.

Y no. O que quien llora, o se enfada con el mundo y está huraña (o huraño), es que no se quiere curar. Y tampoco. Somos luchadores, claro, pero la lucha está en el interior de nuestro cuerpo. Nuestros soldados son las defensas, ayudadas y machacadas a un tiempo por la quimio y la radio. Veneno necesario para sobrevivir.

Me quedo con el resto de la canción, que canto a voz en grito con público o sin él.

Hoy es el principio del final, de Amaral (versión en directo de Superluna)

 

Amaral estuvo presente en todo mi tratamiento. Cada día. Poco antes de que me dijeran que tenía cáncer saqué las entradas para el concierto final de su gira Superluna. Iría con mi marido y con mi hermana y su pareja y sería el 28 de octubre.

Qué curioso hacer planes a largo plazo, cómo se te tuercen las cosas cuando te dan una noticia como lo es esta, un cáncer. Cuando cogimos las entradas, finales de febrero, solo pensaba que ese sábado lo tendría que pedir libre. Un mes después me preguntaba si podría ir.

Pasé todo el verano haciéndome esa pregunta. Mi vida no corría peligro, pero tuve momentos de estar tan floja, e incluso estuve ingresada unos días en el hospital por tener las defensas bajas, que no sabía si sería capaz de aguantar todo el concierto.

Llegó octubre, y llegó el sábado 28. Y yo estaba lo suficientemente bien como para ir al concierto. Por suerte cogimos entradas de grada, con asiento, y no de pista (no lo hubiera aguantado), y estuve sentándome y levantándome a cada rato, incapaz de quedarme quieta. Lo disfruté como no había disfrutado un concierto en mi vida: cantando hasta quedarme afónica. Estaba allí, estaba viviendo la experiencia.

Pocos días después de ese concierto me hicieron la primera revisión y Amaral me dio suerte, porque no quedaba rastro alguno de Voldemort. Ni una célula. Ese concierto se convirtió de alguna manera en el símbolo de mi curación.

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mama en apuros contra el cáncer

Pasar un cáncer es algo complicado y difícil, pero hablar de ello cada semana en el blog me ayudó mucho. Sobre todo porque siempre lo pasé por el filtro del humor, y le buscaba la risa a cada circunstancia.

Gracias a eso nació Mamá en Apuros contra el cáncer, una crónica de lo que fue, sin artificios, sin dramas. Tan solo mi experiencia. Sé que ya ha ayudado a algunas personas que se han visto en las mismas circunstancias que yo, que han pasado por el mismo tipo de cáncer o por alguno parecido, y que al leer lo que podían esperar, se les ha hecho menos cuesta arriba. Con eso yo ya me conformo.

Gracias Cristina por dejarme este hueco para hablar de música.

 

¡Gracias a ti! ¡Y este merecido aplauso por ser tan fuerte!

Y por haberme salvado de escribir la entrada de la semana

Si quieres conocer más de Pilar solo tienes que seguirle en sus rss o en su estupendo blog, donde habla de chicklit, entrevista a un montón de gente interesante, y nos cuenta su diario de mamá en apuros, que no tiene desperdicio.

Y esta es Pilar, por cierto, mirad que rebonica. 

Pilar G Cortes

 

Y resulta que como a Pilar también le gusta la sandía, me invitó a escribir parar su blog, y hablamos de canciones feelgood, (no te lo pierdas que me ha quedado muy apañao).

1 comentario en “5 canciones para Mamá en apuros Contra el Cáncer: Post de Pilar G. Cortes

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