¡18 de Septiembre, Viva Chile!

Sales a la calle, y todo huele así como a socarrao que decimos en Valencia (traducción simultánea, a quemado). No hay nadie a tu alrededor, a no ser que estés al lado de una Fonda (lo que viene a ser el casal Faller, o la caseta de la feria de Sevilla). Por todos lados encuentras banderas ondeando, y por una vez en la radio no se escucha reggaetón sino cueca.  ¿Qué está pasando en Chile?

Que es el 18, hueón…

Una de música chilena de la buena. Por favor, no os perdáis a Mon Laferte. Estoy obsesionada con esta mujer. De hecho, si alguien ahí fuera ha leído Mar de Invierno en Cadaqués, verá que un personaje tiene cierto aire de faldas cortas y piernas tatuadas…

¿QUÉ DICES QUE PASA EL 18?

 

El 18 de septiembre es la celebración de las Fiestas Patrias de Chile. Según esa fuente infinita y super super fiable que es la Wikipedia, (tampoco os penséis que he estado documentándome cuatro meses para hacer el post de la semana), este día se conmemora la independencia de Chile de oh sorpresa, ese reino allende los mares llamado España. Aunque en realidad el Acta de Independencia se firmó el 12 de febrero de 1818, el 18 de septiembre de 1810 (antes de ayer, como quien dice) tuvo lugar el establecimiento de la Primera Junta Nacional de Gobierno.

Vamos, que celebran la independencia. Como los NORTEamericanos pero sin toda la parafernalia yanqui/gringa consumista. Eso sí, los colores de la bandera son los mismos.

 

Bandera 18 Chile y USA

LOS CHILENOS SON DISTINTOS DE LOS ESPAÑOLES… BUENO, Y DEL RESTO DEL MUNDO.

 

Será por lo de estar aislados entre los Andes, el océano ese que congela hasta los pingüinos, el desierto por el norte, los glaciares por el sur. Ni más ni menos.

Una de las cosas que tienen diferente en las fiestas patrias, por lo menos de los españoles, es que la celebración es, sobre todo, de puertas para dentro. El 18 se celebra con la familia, con los amigos, en casa. Tipo thanksgiving (otra vez los yanquis) pero en lugar de pavo relleno (que asco) tienen empanadas ricas, anticuchos, humitas. Y carne, mucha carne. Y es que la fama se la llevan los argentinos, pero ya os digo yo que esta gente sabe cómo hacer un asado (traducción simultánea: barbacoa, o torrá, para los valencianos).

 

Asado chileno
Light, ligth no es.

 

La primera vez que vine a Chile fue en fiestas patrias. Solo a mí se me ocurre, como valenciana que soy, hacerle un chiste al taxista: le pregunté si ponían españoles en la calle y los quemaban. No lo entendió, por supuesto, y fue posiblemente la carrera más rápida que hizo en el día.

No sé si en todo Chile se celebra igual, pero aquí en el Maule (la región donde vivo), así por resumir y simplificar, es lo mismo que en general en todas las fiestas del mundo: bailar, comer y beber. Mucho. A muerte.

Entre otras cosas, es la fiesta de  los terremotos, esa bebida que mezcla granadina, vino blanco y helado de piña en el mismo vaso. Sí, os prometo que no estoy de broma. Normal que fuera la única que salió a la calle el día que viví mi primer terremoto.

 

Esto es un terremoto, de los que se beben y se sufren

FESTIVO IRRENUNCIABLE

El 18 es uno de los pocos días en que los negocios no abren, a no ser que sean sus dueños quien atienden. Porque que sepáis que aquí en Chile, todos los comercios abren todos los días. Y cuando digo todos quiero decir la carnicería, la papelería, todos. Algunas tiendas de barrio cierran los domingos, pero son las menos.

Pues imaginaos hasta qué punto se lo toman a pecho el 18 que cierran, y la ciudad se sumerge en humo de parrilla.

BANDERAS POR TODOS LOS LADOS

Alucinad queridos compatriotas españoles:  es obligatorio poner una bandera en tu casa en Chile.  Con obligatorio quiere decir que, so pena de multa, tienes que poner una bandera. La verdad es que no creo que los insignes carabineros se dediquen a comprobar casa por casa: seguramente estarán comiendo empanadas como todos los demás.

Y es que en realidad no necesitan que los obliguen: los chilenos son muy patriotas, y ponen las banderas no solo en su casa, sino en su coche, en la calle… Hasta venden una funda para retrovisores con la bandera.

 

bandera 18
¿Os imagináis algo así en España?

Sin entrar en identidades plurinacionales e historias varias, porque no me apetece meterme en fregaos, me contaron que esto de las banderas era una reminiscencia de la dictadura, como lo de pedirte el Rut (DNI) hasta para pagar en la farmacia. No sé cuánto hay de verdad, porque, como os conté hace bien poquito, hay mucha mentira en lo que vendemos de nuestra imagen a los extranjeros.

Una vez un cliente en el hotel donde trabajaba me dijo: si los españoles dejarais de comer tapas todos los días saldrías de la crisis. Le hubiera contestado que eso era mentira, que porque los bares estuvieran llenos no quería decir que todo el mundo parara todos los días. Era yanqui, por cierto. Si es que me buscan.

No le dije nada, porque mi jefe de entonces sí que opinaba eso de que el cliente siempre tiene la razón, cosa con la que yo no estoy de acuerdo.

Por lo que en realidad, no sé si es verdad o no lo de la dictadura y la bandera. Vete tú a saber. Cinco años después, me sigo sintiendo recién llegada, me siguen sorprendiendo  los chilenos con sus costumbres y sus palabras raras. Tincar, cachar, la pega… Menos mal que siempre me gustó aprender idiomas.  

¿SE ACOSTUMBRA?

Eso lo dicen mucho los chilenos. Son dos escuetas palabras que te suelta todo hijo de vecino, te conozca desde hace meses o de un segundo, en cualquier momento y en cuanto oyen el acento, y que sin embargo viene a querer algo tan íntimo y filosófico como: ¿Y estás feliz aquí? ¿Te has hecho al sitio? ¿Echas de menos tu casa o te quedas por aquí?

Bueno, pues sí, casi cinco años después me he acostumbrado a esta ave extraña y colorida de país; hasta la música folclórica me he acostumbrado. Bueno no, a eso no, pero por lo menos la tolero un poco más.

Y a propósito de folklores.

LOS CLICHÉS Y LA IDENTIDAD NACIONAL.

En Chile se piensa que aquí los del Maule son huasos (traducción: de pueblo). Somos un poco los de Lepe chilenos. Y quizás tengan algo de razón, en el sentido de que  les gusta vivir en el campo. Entre pájaros y montañas, y no en una jungla de cemento. Les gusta tener un jardín donde hacer un asado los domingos con los amigos, les gusta tomar la once (los chilenos hacen una especie de merienda cena, la mayoría de noches) En fin… ¿no parece tan malo no?

Y sin embargo, todo lo que se celebra en la chilenidad, es precisamente las raíces del campo, las raíces huasas, las comidas tradicionales, el asado, las cuecas, el rodeo. 

Quizás es que se me ha pegado un poco el orgullo curicano. Lo que me lleva a.

EL APEGO

El apego a la tierra es curioso. Por alguna razón, te acabas mezclando con el sitio donde vives, si te quedas lo suficiente: lo que se conoce como echar raíces.

¿Entonces, somos de dónde nacemos o de dónde vivimos?

Creo que de ambas.

(Esto siempre suponiendo que te vaya bien, que encuentres trabajo, amigos, que seas feliz, pese a todo).

Lo he dicho mil veces, yo soy feliz en Chile porque me ha dado a mi hija, y porque me ha hecho sacar a la otra del secuestro y dedicarme a escribir, que es lo que más adoro en esta vida, junto con la sandía.

Café
Y el café

Lo que no quita que no llore un poquito si oigo a Nino Bravo. Ya sabéis, por lo de que los inmigrantes y las madres lloran mucho.

Podríamos hablar de la alienación de no sentirse ni de aquí ni de allí, pero prefiero darle la vuelta, y pensar que yo ahora soy de los dos lados, de aquí y de allí. Que me encantan las empanadas y el chancho en piedra y el pisco sour, pero los domingos se come paella.

Que digo cosas como “postular” y pido jugos en los bares pero sigo soltando “joder,” “molar” y “chulo” a la mínima de cambio.

A mí me da igual que los chilenos celebren su independencia de los españoles. Yo tengo claro que ya no me independizo de ellos.

Y que, no importa cuánto tiempo siga aquí, van a formar parte siempre de la persona que soy y seré. Tendré toda la vida ya el corazón partío entre estos dos países.

A no ser que se líe parda con el próximo terremoto y se forme de nuevo el Pangea.

Y si no acabo así el post reviento:

Viva Chile

2 comentarios en “¡18 de Septiembre, Viva Chile!

  1. Bien dices Cris que no en todo Chile se celebra de la misma manera, como en el sur siempre ha sido una fiesta pasada por agua debido a la lluvia de la selva valdiviana, no se celebra con tanto ímpetu como en el Maule. En nuestra familia es una de esas celebraciones paradójicas, mientras vivíamos en España nunca nos reunimos con otros chilenos a recordar la patria en estas fechas, una vez intentamos buscar en el Barrio el Carmen de Valencia un local de una mujer chilena que vendía empanadas pero fracasamos en el intento, tenía cerrado… como ya no somos de aquí ni de allá Matilda ama el 18 de septiembre, vestirse con traje típico y bailar cueca, trote nortino o lo que le pidan en el colegio. En cambio Alonso se pone nostálgico de la platja, de las curasanes y de fallas en marzo y como olvidar que cada 9 de octubre hacemos un brindis en la cena (no en la once).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *