La desesperación del escritor independiente: el día que me hice feriante

Estamos desesperados por vender libros. En un mercado tan repleto (me niego a usar la palabra saturado) de oferta como es el editorial, donde los autores independientes competimos con gigantes macroeditoriales que aglutinan veinte sellos distintos, nosotros, microempresarios, más aún cuando somos noveles, peleamos cualquier venta, y nos rompemos la cabeza intentando llegar a vosotros,

Mar y los musicales o la patada que me hizo coger impulso y escribir

Las luces apagadas, la sala rebosante de silencio. Ni un crujido de palomitas, ni un sorbo de refresco. Solo Emma Stone, gigante, de lo maravillosa, inundando la pantalla, hablándome a mí, ínfima mortal. Mirándome y diciéndome, mientras las lágrimas se asoman a sus ojos ligeramente saltones, mientras con los puños estira las mangas del suéter